El segmento boutique gana terreno en Bahamas. Inversionistas privados están rehabilitando edificaciones históricas de Nassau y las islas exteriores para convertirlas en hoteles de pequeño formato con fuerte identidad local.
El modelo, de menos de cuarenta habitaciones por propiedad, ofrece márgenes elevados y responde a un huésped que prioriza la autenticidad sobre el gran resort estandarizado.
El reto, según los desarrolladores, está en equilibrar la preservación patrimonial con los estándares de confort y conectividad que exige el viajero premium contemporáneo.