República Dominicana consolida su posición como un imán para el capital internacional, destacando el dinamismo de su sector turístico y de real estate vacacional. Este binomio se ha convertido en un pilar esencial para la captación de divisas en la nación, reflejando la solidez y el atractivo continuo que posee el destino caribeño frente a otros mercados competidores de la región.
De acuerdo con los datos macroeconómicos, estas industrias conjuntas lograron atraer el 32.5% de la inversión extranjera directa destinada al país, impulsadas principalmente por la construcción de segundas residencias y complejos de hospedaje. Este flujo financiero no solo dinamiza la hotelería tradicional, sino que expande la oferta de alojamiento alternativo de alto estándar y fomenta el empleo en las zonas costeras.
Para los próximos años, se prevé que la sinergia entre el desarrollo inmobiliario y el turismo mantenga su tendencia al alza, respaldada por políticas de incentivo y una demanda internacional constante. Este panorama asegura la consolidación de nuevos polos turísticos en el territorio dominicano, garantizando la sostenibilidad financiera y el crecimiento de la planta hotelera nacional.
Fuente: Arecoa.