La República Dominicana ha experimentado una notable transformación en el perfil de sus visitantes internacionales durante los últimos años, impulsada por una mayor conectividad aérea y la diversificación de su oferta hotelera. Mientras que en la era prepandemia el flujo de viajeros estaba dominado por las principales naciones europeas, las estadísticas actuales revelan un cambio drástico. En los primeros cinco meses del año, la gran mayoría de los más de 3.5 millones de turistas extranjeros provino de un selecto grupo de diez países, liderado con firmeza por las potencias de Norteamérica.
Este nuevo panorama se caracteriza por un crecimiento exponencial de los mercados sudamericanos, con Argentina y Colombia cuadruplicando y triplicando sus cifras de llegada en comparación con 2019, respectivamente. Este auge de visitantes latinos ha compensado con creces la caída de mercados europeos clave y el desplome del turismo ruso tras el conflicto con Ucrania. Para el sector hotelero, esta transición ha resultado altamente beneficiosa, ya que el gasto promedio diario por huésped se elevó a 187.29 dólares en el primer trimestre, superando con creces los registros de años anteriores.
La consolidación de nuevas rutas directas operadas por aerolíneas de bajo costo proyecta un panorama de crecimiento sostenido para los destinos quisqueyanos en el mediano plazo. Las proyecciones apuntan a que la combinación de mercados tradicionales fuertes como Estados Unidos y Canadá, sumada al auge constante de viajeros procedentes de México, Chile y Perú, mantendrá una tendencia al alza en los niveles de ocupación. Se anticipa que esta diversificación geográfica no solo blindará al destino ante posibles crisis regionales, sino que también elevará la rentabilidad de las inversiones hoteleras en el Caribe.