La industria turística de Cuba atraviesa uno de sus momentos más críticos, según advierten recientes análisis de la prensa internacional que señalan un alarmante retroceso en la llegada de viajeros extranjeros. Esta severa contracción no solo debilita el posicionamiento de la isla frente a sus competidores directos en la región, sino que también expone las vulnerabilidades de un modelo altamente dependiente de la conectividad externa.
Los datos cuantitativos revelan una disminución del 64% en el flujo de visitantes, una cifra que impacta de forma directa en los niveles de ocupación y rentabilidad de la infraestructura hotelera local. Este desplome operativo arrastra consigo a toda la cadena de valor de la hospitalidad, proyectando una preocupante caída del 10% en el Producto Interno Bruto del país debido a la parálisis de divisas.
Para intentar revertir este complejo escenario, el destino caribeño requerirá reestructurar urgentemente sus estrategias de promoción internacional y optimizar la calidad de sus servicios esenciales. El principal desafío a mediano plazo consistirá en recuperar la confianza de los mercados emisores clave para evitar un estancamiento prolongado que comprometa el desarrollo de nuevas inversiones hoteleras.
Fuente: CiberCuba.