La República Dominicana acelera su transición hacia un modelo turístico más diverso. "Ya el todo incluido no es suficiente; ya la playa no es suficiente", han enfatizado las autoridades del sector, que apuestan por potenciar la gastronomía, el deporte, la cultura y el ecoturismo como nuevos motores de la propuesta nacional.
La estrategia busca distribuir mejor el flujo de visitantes por toda la geografía: a los grandes polos de Punta Cana, Bayahíbe y Puerto Plata —con ocupaciones promedio cercanas al 76%— se suman destinos emergentes como Jarabacoa, La Vega, Constanza, Monte Cristi y Pedernales.
El objetivo es consolidar al país como destino integral, donde la experiencia del turista no se limite al litoral, sino que incorpore montaña, cultura, deporte y mesa, reduciendo la estacionalidad y elevando el valor por viajero.